Después de ver el video de la Ruta Heráldica, te proponemos una visita virtual por los edificios más emblemáticos de la villa.

Selecciona uno de ellos y se desplegará su ficha debajo.

  • Ayuntamiento
  • Casa de los Sainz de Baranda
  • Casa del último Montero
  • Casona de los Santayana
  • Casona del General Marcide
  • Iglesia de Nuestra Sra. de Berrueza
  • Iglesia de San Nicolás
  • La Casona o Casa de los Porras
  • Palacio de los Cuevas Velasco
  • Palacio de los Fernández Villa
  • Palacio del Marqués de Chiloeches
  • Parroquia de Santa Cecilia
  • Quinta México
  • Torre de Berrueza
  • Torre de Cantimplor
  • Torre de las Herradoras
  • Torre de los Azulejos
  • Torre de los Monteros
  • Torre de los Velasco
  • Torre de Pumarejo
  • Edificio construido en sillar a finales del siglo XIX. Notable y moderno con fachada a los dos lados. En la cara principal, un soportal con arquería de cinco arcos que descansan sobre pilares clásicos.

    Su pórtico interior, ancho y extenso, encierra diez vanos adintelados sencillos.

    Sobre las columnas se eleva el piso superior con cinco balcones iguales, distribuidos a lo largo de la fachada de forma simétrica. Son adintelados, con repisa simple sobre ellos, y se unan por una larga balconada con balaustrada de hierro forjado.

    El borde inferior del alero del tejado lleva cornisa con moldura sencilla y lisa.

    El número impar de balcones y el escaso espacio entre sus cornisas y el alero, impide que el escudo aparezca centrado, encontrándose desplazado al costado izquierdo del balcón central, en línea con una placa inferior que señala el año de remodelación del edificio. El escudo, de fábrica reciente, presenta modificaciones sobre la forma clásica.

    Siendo un escudo «sobre el todo», recoge los motivos del escudo de Castilla y León: primer y cuarto cuarteles ocupados por un castillo de tres torres almenadas; segundo y tercero con sendos leones coronados en posición rampante.

    Se completa con un escudete central que alberga los símbolos de esta Villa: un espinosa bien labrado, con raíces a la vista, de cuyas ramas cuelgan seis llaves, tres a cada lado, testimonio de la labor de vigilancia y guardía asignada a los Monteros Reales, hijos de Espinosa, que gozaban de la máxima confianza real, capaz de entregarles las llaves de palacio para su custodia nocturna.

    Una granada se aloja en la punta triangular, sobre una pequeña ménsula en forma de concha.

    Remata el conjunto una bien trabajada y detallada corona.

    El Ayuntamiento no da muestras de un pueblo que sigue viviendo en la modernidad, sin olvidar su historia.

  • Edificio de estructura rectangular, realizado probablemente en mampostería, actualmente recubierta, con sillería en esquinas y vanos.

    Está dividido en dos plantas, con una perfecta alineación de vanos en cualquiera de sus fachadas,

    La puerta principal esta a mayor altura que el nivel del suelo, llegando a ella por una escalera de doble acceso, con balaustrada de piedra tallada con motivos geométricos. En su parte central hay una doble hornacina con adorno de flor de lis en el centro.

    Sobre dos pilares cuadrangulares, que tienen como simple adorno una moldura de círculos en el acceso al capitel, encontramos el típico mirador montañés. Los vanos adintelados, enmarcado por un bien trabajo en piedra.

    El primer cuerpo de la fachada principal, así como la fachada izquierda y la trasera, lo ocupan ventanas, mientras que el segundo cuerpo y el lateral derecho, están ocupados por balcones sobre ménsulas que parten de los dinteles de los vanos inferiores.

    En la edificación, en mal estado actualmente, destaca el escudo situado sobre el balcón de la fachada este, con fecha de 1806, época a la que posiblemente pertenezca la casa.

  • Edificio de tres alturas, construido en mampostería revocada que conserva piedra de sillar en las esquinas y en los vanos adintelados.

    En la fachada sur, se encuentra la puerta de entrada, a mayor altura que le nivel del suelo, teniendo escalera de doble acceso, en sillar abujardado de buena calidad.

    Hay doble solana, que recuerda más a las construcciones cántabras que las castellanas.

    La remodelación final se ha hecho con estructura de hierro, con columnas enmascaradas con formas clásicas, que nos acercan a finales del siglo XIX, principios del XX.

    En la fachada este, hay una ventana monolítica geminada, con arco apuntado, de la que se ha eliminado el parteluz, rodeada toda ella por una sencilla moldura.

    En la esquina izquierda del edificio hay restos de cornisa de pago de paloma de cierta calidad, y restos de contrafuerte que nos habla de una casa con estructura de casa montañesa pero modificada para convertirse en mirador.

  • En la Villa hay muchas casas blasonadas, como es el caso de la situada en la C/ Colón, 10. Este edificio rectangular, con tejado a dos aguas con copete, construido en mampostería revocada, son sillería en partes nobles, esquinas y bordes de los vanos, todos adintelados,

    Presenta tres plantas, teniendo la puerta de entrada en el lateral izquierdo del edificio,

    Merece la pena destacar el trabajo de forja del balcón y la talla de los canes de madera que sujetan el alero del tejado, con un magnífico trabajo de sogueado en la cornisa.

    En la edificación, en mal estado actualmente, destaca el escudo situado sobre el balcón de la fachada este, con fecha de 1806, época a la que posiblemente pertenezca la casa.


  • El edificio, de marcada elegancia, presenta su fachada principal en sillería isódoma, con algunos vanos adintelados y dos escudos.

    Un enorme arco de medio punto da acceso al patio interior cubierto, con suelo empedrado.

    En el interior del patio se encuentra la entrada a la vivienda, desenfilado respecto al portón de entrada, como sistema de protección, con un pórtico de columnas con éntasis.

    La sobriedad del edificio contrasta con la belleza y nobleza de los escudos barrocos que se presentan en la fachada principal.

    Desprenderse la citada piedra, despertará con el ruido de inmediato, volviendo a su misión de velar, función principal de los Monteros Reales)

  • Nos encontramos ante un edificio con dos partes bien diferenciadas: las dependencias del Centro de Salud y la Iglesia de Nuestra Señora de Berrueza.

    El actual estado de esta doble construcción nos impide comprender los orígenes de estos dos edificios, pues la remodelación ha sido tan amplia que, en el caso de la parte izquierda, solo queda el escudo de una de las fachadas.

    En cuanto a la Iglesia, se trata de un edificio construido en mampostería, salvo en la cabecera del ábside, realizado totalmente en sillares.

    El acceso se realiza por el pórtico, que cuenta con una triple arcada de medio punto sobre columnas con éntasis (mayor anchura en el centro que en los extremos)

    La puerta de entrada se sitúa bajo un arco de medio punto con marcadas dovelas, inscrito entre dos pilastras cajeadas. Tanto las dovelas como el interior de las pilastras están abujardados.

    La ausencia total de decoración impide datar con exactitud la edificación.

    En la cabecera, trabajada con mayor precisión arústica, es donde encontramos una cornisa volada sencilla, así como un vano adintelado con orejeras sobre el escudo.

    Los dos contrafuertes tienen en su parte superior sendas hornacinas para Santos, y se rematan con pináculos con bolas, de cierta influencia escurialense, que se repiten en la torre de la iglesia. En uno de los contrafuertes, a la altura de la hornacina, aparece el año 1716, fecha en que fue construido el edificio, seguramente sobre las ruinas de la antigua iglesia, y formando parte del complejo monástico del que hablaremos en la página siguiente.

    Adosados al edificio se encuentran los muros en mampostería de la Capilla de San José, en cuyo interior se encuentran enterrados Don Luís Ladrón de Guevara y su esposa Doña María Zorrilla Arce, cuyos sepulcros interiores han sido revocados, eliminando cualquier inscripción. Se mantiene un trabajado escudo de piedra con las armas de los apellidos de los finados.

    Respecto al escudo, se trata de los definidos «sobre el todo», que recoge los motivos del escudo de la Casa Real española: un castillo de tres torres en el primer cuartel, león rampante en el segundo, cadenas en el tercero y cuatro palos en el cuarto, mostrando el escudón del centro, la figura de San Miguel Arcángel venciendo con su lanza al demonio. Al comparar este escudo con el que está en la otra fachada nos damos cuenta que los cuarteles tercero y cuarto están intercambiados. De ese detalle desconocemos las intenciones del artista que realizó el escudo.

    Varios bureletes rodean tan regio escudo, destacando los de las esquinas superiores en los que los geométricos adornos han sido transformados en dos expresivos rostros humanos.

    La corona real, de considerable tamaño, remata la parte superior del conjunto. La presencia de este escudo, indica la protección de la Corona sobre el antiguo monasterio benedictino, que se mantuvo hasta 1836, fecha de la desamortización de Mendizábal.

    En el solar que actualmente ocupa el edificio del Centro de Salud, estuvo ubicado un antiguo Monasterio del que encontramos referencia en la página 88 del libro «Los Monteros de Espinosa» de D. Rufino de Pereda:

    » (…) lo que respecto de la Villa de Espinosa y su mucha antigüedad refiere el Padre Maestro Frac Gregorio Argaiz, de la orden de San Benito (…) en el tomo 6º de su gran obra titulada Teatro Monástico impresa en Madrid en el año 1675:

    (…)Solamente hay de la Virgen, la Parroquia de Santa María de Berrueza, Monasterio de la religión de San Benito, que hoy es Priorato sujeto a la Casa de 0ña, donde residen tres y cuatro monjes (…)»

    En este mismo libro (página 95) leemos:

    » (…) De estas iglesias, San Nicolás, Santa Juliana y Santa María de Berrueza, fueron anexionadas por el Conde Don Sancho al Monasterio de Oña »

    De entre la arquitectura religiosa hay que destacar la Iglesia de Santa Eulalia, ubicada en la pedanía de Santa Olalla, de estilo prerrománico.

  • En el barrio de Quintanilla, se encuentra dicha iglesia que fue consagrada en el siglo XII, pero en el siglo XVII, se volvió a reconstruir. Es un edificio de una sola nave, planta salón, cubierta a dos aguas y muros de mampostería.

    En su interior destaca un hermosísimo retablo gótico del siglo XV. El primer elemento destacable de esta obra es, la estructura o arquitectura. Se apea sobre un sencillo banco o predela, dividido en cinco espacios, sobre la descarga el cuerpo principal de la obra, divido en tres calles y rematado en un pequeño saliente, una cenefa, guardapolvo, lo recorre en todo su perímetro, en una acertado enmarque, este marco sirve de soporte a un conjunto de pinturas, sobre tabla, tres tablas de gran tamaño en el cuerpo principal y otras siete de menor volumen, es una obra realizada con la técnica del óleo y dentro de las pautas establecidas por los pintores flamencos de la primera mitad del siglo XV. Se atribuye a Fray Alonso de Zamora, monje de Oña y en su representación, se aprecia una de las pocas representaciones del espíritu santo en forma de mujer, que hay en España.

  • La construcción presenta una casa de tres alturas unidas a una capilla mediante un cuerpo central con arco rebajado y pequeño vano adintelado que da acceso al patio interior de la casa.

    Ésta destaca por el buen trabajo de sillería que encontramos en esquinas y vanos, todos adintelados y rodeados de moldura simple.

    La cornisa del tejado es de gran desarrollo, cóncava y con ligeras molduras.

    Destacan el conjunto de vierteaguas realizados en hierro forjado imitando cabezas de dragón, así como el trabajo de forja de balcones, maceteros y faroles.

    El arco rebajado lleva inscrita la fecha de 1794 que bien pudiera hacer referencia al año de construcción de la casa.

    En cuanto a la capilla, dedicada a Nuestra Señora de la Soledad, respeta formas clásicas, destacando en la fachada los contrafuertes a modo de pilastras.

    Vano adintelado en cuyo friso se encuentra un corazón atravesado por un puñal.

    Sobre él, el escudo que da paso a una ventana semicircular rodeada por una gruesa moldura lisa.

    El entablamento, ancho y sin decoración, soporta la espadaña del campanario, rematada con frontón clásico sin adornos, con dos pequeños pináculos, rematado con formas cónicas.

    El edificio, Casa de los Porras, presenta tres escudos de muy diferentes épocas y estilos.

    El conjunto se coloca sobre una gran Cruz de Santiago y varios motivos vegetales que, en su parte se transforman en cabezas de animales.

  • En la edificación hay que considerar dos partes fundamentales: el Palacio y la Capilla.

    El Palacio está construido en mampostería, presentando elementos de sillería en un amplio friso inferior, esquinas y remates de los vanos, todos adintelados.

    Consta de tres pisos, marcados por líneas de imposta de sillar.

    El acceso a la casa, por la parte de la fachada principal, se realiza por un arco de medio punto entre pilastras. Sobre él varios vanos, destacando un balcón con balaustrada, rodeado por dos escudos de los Velasco.

    En la fachada por la que se accede a la Capilla, destaca un curioso mirador en marquetería, bien trabajado, apreciándose también magníficas vidrieras y trabajos de herrería.

    En cuanto a la Capilla, se trata de una construcción de carácter clasicista, con arco de medio punto, con una simple moldura de tres fajas, imbuida entre dos pilastras sin decoración.

    Sobre el entablamento con molduras lisas, aparece una hornacina en la que se aloja una escultura del apóstol Santiago con traje de peregrino.

    En cada esquina del tejado aparecen pináculos en forma de pirámide, motivos que se repiten en la parte superior de la chimenea.

    Toda la propiedad queda circundada por un doble recinto, el primero de ellos almenado y con chaflanes con ventanas blasonadas por el escudo de los Velasco; y el segundo con verjas y remates piramidales con bolas.

    La construcción se inició en el año 1623, siguiendo el mandato del Rey Felipe IV que cedió el Palacio a Don Pedro de Velasco Bracamonte, que fue el encargado de la educación y custodia del hijo bastardo del mencionado Rey, Don Juan.

    Este palacio fue casa y estudio del escultor Quintín de la Torre.

    En referencia al escudo de los Velasco, se repite en diferentes lugares de la edificación, destacando, por su tamaño, los que flanquean los límites de acceso del cercado exterior, todos sobre grandes Cruces de Santiago.

  • Este edificio ha sido declarado, en el año 2000, Bien de Interés Cultural. Casa fuerte formada por dos pequeñas torres rectangulares unidas por un cuerpo central con saeteras, colocado sobre una cornisa saliente. Tras esta fachada se encuentra la torre de mayor tamaño, forma cuadrangular, de tres pisos, con función defensiva y de vigilancia, con gran cantidad de saeteras y ventanas en su parte superior. Su cornisa está decorada con bolas y presenta dos ventanas adinteladas rodeadas con molduras decoradas y sobre las que aparecen espacios para escudos. Una de ellas, la más elevada, está protegida por una cornisa que alterna bolas y puntas de diamante.

    La fachada orientada al oeste presenta una de las portadas artísticas más interesantes de toda el conjunto Histórico. Presenta vanos adintelados en puerta y ventana, rodeados con moldura simple. El dintel de la puerta se soporta sobre dos ménsulas como si fueran cartelas que se asemejan a otra colocada en la parte superior del conjunto.

    Flanquean el acceso dos columnas estriadas sobre un alto podium, en las que destacan flores de lis sobre el collarino colocado bajo el capitel. El entablamento es clásico, sin ningún tipo de decoración, aunque el friso de la primera zona está decorado por unas guirnaldas a modo de telas sujetas por cabezas de leones.

  • Profundizando en la Heráldica del Palacio vemos como la fachada principal presenta un conjunto armónico formado por un cuerpo central flanqueado por dos torres cuadrangulares que sobresalen de la portada principal. El cuerpo central se cobija bajo un enorme arco rebajado con casetones en su intradós.

    La puerta, con arco de medio punto, se protege con dos vigorosas columnas con basas y capiteles que sostienen un sobrio frontón. Las enjutas del arco, se decoran con figuras de hombre y mujer que sostienen sendos espejos.

    Entre el frontón y el arco rebajado, se dispone el impresionante escudo, y dos balcones adintelados, rematados con frontones clásicos triangulares y con bellos trabajos de forja en sus balaustradas. Bajo ellos, dos pequeños vanos adintelados, con derrame externo que servirán de ventilación.

    Las torres laterales, poseen cuatro alturas con los siguientes tipos de vanos todos ellos adintelados: el primero con frontón triangular; segundo, semicircular; tercero, balcón a la misma altura e idéntica decoración que los balcones de la portada, y por último, en el piso superior, un pequeño y sencillo vano con simple decoración.

    Destacan las cornisas de piedra, con sencilla moldura, y los cuatro pináculos que adornan las esquinas del tejado de cada torre.

    El edificio es de estilo barroco (Siglo XVII) y muestra elementos más tardíos.

    Comenzó a construirse en 1600 por los Zorrilla Velasco, pasando luego a los Marqueses de Chiloeches que han dado su nombre y cuidados a la mansión.

    El escudo, albergado entre el frontón triangular de la puerta de acceso y el arco rebajado, constituye uno de los ejemplos heráldicos más bellos que puedan contemplarse.

    Ente bureletes y una enorme masa de follaje y cascabeles, aparecen las armas familiares: partidas en pal, a la derecha, una encima sobre la que se empinan dos zorros atados; a la izquierda, una torre. La piedra no expresa los colores: campo de oro para una encina verde y dos zorros negros, y un campo azur para una torre plata.

    Tampoco repite el lema de los Zorrilla: «Velar se debe la vida de tal suerte, que viva quede en la muerte».

    Dos garzas rematan los laterales del conjunto que luce un impresionante yelmo labrado, con rodete y penacho.

    La Huerta, situada al lado del castillo en dirección el Parque de los Marqueses, nos encontramos con un escudo en su portón de acceso. Destaca su enorme tamaño, y repite los motivos del escudo principal del Palacio: en campo entero, dos zorros atados a una encina y castillo de tres torres almenadas en el ángulo superior izquierdo. Bureletes y cascabeles colgantes a ambos lados, y yelmo simple con celada y penacho externo.

    La misma fábrica que reúnen otros escudos de la ruta (Siglos XVII – XVIII). La procedencia histórica del palacio se discute en los anales de la Villa. Unos creen que era de los Condes de Mortara, otros de la ilustre familia Zorrilla de San Martín, concretamente del Marqués de la Gándara Real que lo mandó construir con motivo de un acto de etiqueta sobre el cual y según la leyenda, se dice lo siguiente:

    «Habiendo convocado a los Nobles e Hijosdalgo el Condestable de Castilla en su Casa Señorial de frías, se encontraba ente ellos su deudo y pariente el Marqués de la Gándara Real. Al presentarse el Duque pronunció aquellas palabras familiares: Sentaos Nobles de Castilla, y siento que no pueda hacerlo con nosotros mi pariente el Marqués de la Gándara. Creyéndose ofendido éste, edificó tan suntuoso edificio (se refiere al Palacio que nos ocupa) e invitando a un banquete a los Nobles Cántabros, lo hizo también al Condestable de Castilla, y al invitarles a tomar asiento, hizo con el Duque lo que éste había hecho con él, o sea, no permitirle sentarse entre los cántabros».

    Desde esta fecha (finales del siglo XVI) quedó sin habitar este Palacio por sus dueños, y sólo ha servido para acuartelar tropas en tiempos de guerra, hasta que a finales del siglo pasado lo restauró Don Luis de Porras, Marqués de Chiloeches.

  • Es un edificio renacentista, del siglo XVI, de planta de salón, que presenta tres naves de igual altura, con bellas bóvedas estrelladas y un magnífico ábside, cubierto por una bóveda avenerada. Otras dos iglesias destacan en la localidad. La de santa María de Berrueza, reconstruida en el siglo XVIII y presidida por un gran baldaquino barroco y la de San Nicolás, con su impresionante retablo tardo-gótico de fray Alonso de Zamora. Se trata de un templo de tres naves, planta de salón, muros de piedra de sillería, de aparejo regular y cubierta de bóveda de crucería estrellada, de nervios combados y recuerdos góticos

    La estructura se apea sobre gruesos muros, cuatro pilares y seis pilastras de las que arranca la tupida red de nervios que ornamenta la cubierta.

    El ábside, componente muy señalado y significando en el conjunto del templo, tiene la particularidad de presentar planta cuadrada en el arranque para luego desarrollarse en un polígono de cinco lados.

    Destaca la cubierta avenerada, de estilo renacentista, que remata el conjunto, y está apoyada sobre dos pechinas para conseguir la forma pentagonal en su parte superior.

    Esta iglesia fue saqueada por los franceses en la batalla de espinosa, la iglesia se sitúa sobre los cimientos de una anterior, que era románica y que estaba situada en el mismo lugar, de esta iglesia se conserva una columna adosada al muro Sur. El edificio actual se empezó a construir en 1.527.

    Por más de mil años Santa Cecilia ha sido muy venerada en la Iglesia Católica.

    Una tradición muy antigua dice que pertenecía a una de las principales familias de Roma, que acostumbraba vestir una túnica de tela muy áspera y que había consagrado a Dios su virginidad.

    Sus padres la comprometieron en matrimonio con un joven llamado Valeriano, pero Cecilia le dijo a éste que ella había hecho voto de virginidad y que si él quería ver al ángel de Dios debía hacerse cristiano. Valeriano se hizo instruir por el Papa Urbano y fue bautizado. Luego entre Cecilia y Valeriano convencieron a Tiburcio, el hermano de éste, y lograron que también se hiciera cristiano.

    Las historias antiguas dicen que Cecilia veía a su ángel de la guarda. El alcalde de Roma, Almaquio, había prohibido sepultar los cadáveres de los cristianos. Pero Valeriano y Tiburcio se dedicaron a sepultar todos los cadáveres de cristianos que encontraban. Por eso fueron arrestados. Llevados ante el alcalde, éste les pidió que declararan que adoraban a Júpiter. Ellos le dijeron que únicamente adoraban al verdadero Dios del cielo y a su Hijo Jesucristo. Entonces fueron ferozmente azotados y luego les dieron muerte. Los dos santos mártires animaban a los demás cristianos de Roma a sufrir con gusto todos los horrores, con tal de no ser infieles a la santa religión.

    En seguida la policía arrestó a Cecilia y le exigió que renunciara a la religión de Cristo. Ella declaró que prefería la muerte antes que renegar de la verdadera religión. Entonces fue llevada junto a un horno caliente para tratar de sofocarle con los terribles gases que salían de allí, pero en vez de asfixiarse ella cantaba gozosa (quizás por eso la han nombrado patrona de los músicos). Visto que con este martirio no podían acabar con ella, el cruel Almaquio mandó que le cortaran la cabeza. La santa, antes de morir le pidió al Papa Urbano que convirtiera su hermosa casa en un templo para orar, y así lo hicieron después de su martirio. Antes de morir, había repartido todos sus bienes entre los pobres.

    En 1599 permitieron al escultor Maderna ver el cuerpo incorrupto de la santa y él fabricó una estatua en mármol de ella, muy hermosa, la cual se conserva en la iglesia de Santa Cecilia en Roma. Está acostada de lado y parece que habla.

  • Como en otras ocasiones, la presente construcción presenta actualmente un estado que seguramente nada tiene que ver con su aspecto en épocas anteriores a las que hacen referencia los escudos que presenta.

    Edificio de magnifica planta, rectangular, con tejadoa dos aguas, fachadas en mampostería recubierta y también en sillería.

    Abundantes vanos, algunos adintelados y otros con arcos de medio punto, muchos de ellos con molduras y remates lisos.

    Destaca especialmente una ventana con un precioso alfiz alrededor de ella, con molduras anchas rematadas con formas vegetales, conjunto en el que se aloja el escudo de mayor antigüedad (Siglo XVI).

    De él podemos decir que ocupa un espacio rectangular limitado por su simple moldura, en el que los adornos exteriores se alojan en la mitad superior, y el escudo propiamente dicho en la mitad inferior.

  • Edificio del siglo XII. En su origen fue una torre defensiva. Consta de dos plantas. En la planta superior existen unos pequeños vanos utilizados en su origen para la entrada y salida de palomas mensajeras. En la actualidad se ha rehabilitado como hotel posada.

  • Construida en el siglo XIII. Situada en el barrio de Berrueza. Esta desmochada, se dice que poseía una planta más alta y almenas. La torre perteneció a los abades de Vivanco. En la actualidad pertenece a la Familia Martínez – Sainz de la Maza. Internándonos más en la historia llegamos a los Angulo Vivanco Ortiz. Esta familia poseía en Espinosa las torres de Valanto y Cantinflor (o Cantimplor). Juan Ortiz, señor de la torre de Cantinflor, se consideró por su apellido descendiente, nada menos, que de un capitán de este apellido de tiempos de Fernán González.

    Fundó mayorazgo para su hija María, casada con Hernán Sánchez de Angulo, señor de la Torre de Oteo. Como el hijo mayor sucedió en el mayorazgo de este último apellido quedó para el segundo, llamado Juan, la torre de Cantinflor. En el s. XVI un descendiente sucedería en el vínculo pero no en la torre, pues ésta, a cambio de ciertas heredades, pasó a los abades de Vivanco y señores de Oteo, de quienes fue en adelante. «Por señor de la casa de Ortiz en Espinosa tiene la célebre torre de Cantinflor y 60 fanegas de trigo de renta», decía Prieto en la primera mitad del s. SVII. Por estos años consta que había estado alquilada y también habitada por los propios abades.La construcción de la torre consiste en un rectángulo de 18 metros de longitud por 10 de ancho y 1,20 de grosor. La puerta de ingreso se halla al Sur, cuyo arco ojival lo voltean grandes dovelas excelentemente trabajadas.

    A pesar de las reformas aún quedan varias saeteras y algunos escudos. En lo alto hay dos pequeños ajimeces con dos escudos de los Alvarado Bracamonte, del Ribero, colocados posiblemente en el s. XVI. Interiormente tienen una saetera entre los asientos tallados a los lados. En el lienzo menor del sureste hay un buen ventanal con dos prolongadas saeteras a su lado que vuelven a repetirse en el opuesto, encuadrando ahora un ajimez igual a los descritos antes. Prescindiendo de las muchas ventanas abiertas modernamente en la pared del noroeste, los demás vanos son iguales a los de la fachada principal, aunque con diferente distribución. Tanto en los huecos como en las esquinas destaca el empleo de excelente sillería, siendo el resto de los muros de mampostería. A mediados del s. XVII un informe decía que la torre de Cantinflor era solariega de Ortiz y Vivanco, cuyos apellidos andaban juntos desde hacía más de doscientos años.

    También es importante destacar la presencia de dos escudos a los lados de una ventana de la fachada principal, con forma de estrella de ocho puntas. Este tipo de escudos sacados de la Naturaleza representaba un cometa, siendo las estrellas de cinco y seis puntas las que representen a las estrellas propiamente dichas.

  • Torre Fuerte rectangular, con tejado a dos aguas con copete.

    Construida en mampostería. Lleva sillería de rústica fabricación en esquinas, dinteles de los vanos y dovelas que forman un ángulo ligeramente apuntado en la entrada.

    Una saetera de gran tamaño, colocada sobre el acceso principal, denota el primitivo carácter defensivo de la edificación.

    Escasean los vanos, siendo todos de pequeño tamaño y alojándose a diferentes alturas, resultado seguramente de las distintas remodelaciones que ha sufrido el edificio.

    Quedan restos de algunas ventanas monolíticas que comenzaron a utilizarse desde el siglo XIV al XVI, con arcos apuntados.

    Algunas de estas ventanas dobles han sufrido una mutilación del parteluz que las dividía, dando apariencia de tener un extraño arco de difícil clasificación.

    Esta torre, junto a la de Cantimplor y los Velasco, constituyeron los tres puntales defensivos de la Villa en época medieval, localizándose de forma estratégica en los altozanos naturales que permitiesen una efectiva vigilancia ante las posibles invasiones.

  • Edificio de planta cuadrada con cubrición a cuatro aguas, rodeado por una muralla de más de dos metros de altura con puerta de acceso flanqueada por dos pilares cuadrados con remates y un interesante trabajo de herrería en la verja.

    La construcción alterna la sillería de la fachada principal, esquinas y vanos, con la mampostería del resto.

    El acceso a la Torre se realiza a través de una puerta de arco de medio punto adornado con diversas molduras.

    Hay en esta misma fachada, dos pequeños vanos, un óculo bajo la cornisa del tejado y una pequeña ventana adintelada, desviada de la línea de la puerta. Forma parte de un ornamentado conjunto en el que el alféizar de la ventana descansa sobre dos alargadas ménsulas.

    Dos columnas estriadas desembocan en un friso de gran tamaño donde reza la leyenda:

    DOSE AL CANCATALVITORIA DEBE OSAR

    MORIREL ONBREMUERA EL I BI BA ELNOMBRE

    El conjunto termina con un frontón de lados curvos, con dos pináculos en los lados de su base y tres de remate en su parte superior truncada, en cuyo interior se aloja el escudo.

    En el resto de las fachadas destacan las ventanas adinteladas con un ligero rebaje de adorno, con motivos florares o molduras en su contorno, y rodeadas por azulejos incrustados en las piedras; hacen referencia, por su origen árabe, aun planteamiento mudéjar renacentista.Se repiten los óculos, con forma trilobulada, situados bajo las cornisas del alero del tejado. Hay remates de pequeños cubos, propios de las construcciones del Renacimiento.

  • Este conjunto arquitectónico está formado por un Torre defensiva, con patio amurallado en su parte delantera y puerta de acceso de gran tamaño. En la actualidad se está restaurando.

    La Torre es de forma rectangular, con cubos circulares en las esquinas y almenas que ocupan la parte superior. Alternan en su construcción la sillería y la mampostería.

    La puerta de la torre lleva arco apuntado y sobre ella se encuentra un balcón de arco también apuntado.

    Al patio, amurallado hasta media altura, se accede por una puerta limitada por dos cubos con saeteras en primer término y remate almenado con cornisa, que llevan sendos escudos en su parte superior.

    Dos columnas clásicas con éntasis, flanquean la entrada, adintelada y con entablamento liso, donde encontramos casetones en el intradós del dintel.

    Destaca la cornisa con un remate triangular adornado con pirámides con bolas, que aloja el escudo principal.

    El edificio fue construido en el siglo XIV como anterior fortaleza. En las inmediaciones hay otros edificios que seguramente sirvieron para su defensa.

    En el libro «Los Monteros de Espinosa» (página 107 y 108) se cita: «Se tiene por cierto que perteneció a los Marqueses de Legarda ostentando en su portada el escudo de armas de esta noble familia»

    Hay tres escudos con idénticos motivos: dos se sitúan en los torreones y otro se centra en el frontón que corona la entrada principal. Su deterioro dificulta enormemente una interpretación adecuada.

  • Nos encontramos ante un ejemplo de Torre medieval defensiva formada por dos cuerpos rectangulares unidos: una esbelta torre y una construcción secundaria, que en su día cumplió las funciones de caballeriza.

    Hay autores que hablan de la construcción de este edificio por árabes: no sería de extrañar dada la simpatía que mostraban los Velasco por judíos y árabes.

    Al piso noble del alargado torreón, construido con sillarejo y mampostería, se accede a través de un patín protegido con almenas y saeteras.

    Encima de la escalera se descubren dos pequeñas ventanas enrejadas, y sobre ellas los escudos de la familia propietaria del Castillo: los Velasco.

    En las cuatro fachadas, a media altura, podemos observar uno de los rasgos más llamativos del edificio: la fila de largos mechinales, orificios donde se anclaban las vigas de madera que formaban una galería que recorría el perímetro de la torre, y la doble hilera de canes para sujetar el armazón y el techo.

    El castillo, que aún sigue rematado con su correspondiente cuerpo de almenas, fue levantado a mediados del siglo XV, seguramente sobre restos de otra edificación.

    La fecha queda confirmada por la sobriedad de los escudos que aparecen, carentes de yelmo o de cualquier otro adorno.

  • Nos encontramos ante un edificio totalmente remodelado, cuya restauración ha podido respetar la estructura primitiva de la construcción en sus formas básicas pero que, sin duda, ha introducido importantes modificaciones.

    De tres plantas, rectangular, con cubos defensivos en sus dos flancos, toda ella en mampostería, salvo la sillería que rodea los vanos.

    El vano de acceso presenta un arco apuntado con una inscripción repartida en los sillares de las siete dovelas que habla de una «donación al Concejo de Quintanilla de los montes del Pico y del Costal”.

    Algunas de las ventanas, las más antiguas, son apuntadas, existiendo una doble geminada con parteluz mutilado donde se aloja un escudo de muy reciente fábrica.

    Hay restos de piedras incrustadas en el muro, a modo de simple cornisa de protección de los primitivos escudos.

    La casa perteneció a los Porras, ilustre familia que trasladó su residencia a Espinosa desde Ciudad de Valdeporres en 1011, y las inscripciones antes citadas, nos remontan al siglo XIV como fecha de su edificación.

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